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Sí, a día de hoy podría decirse que una reseña de Sword Art Online está un poco de más, la franquicia es bien conocida y lleva rondando unos cinco años (o mucho más si nos remitimos a su inicial publicación en web en el 2002) pero como no tengo ánimo de crear tendencia tampoco pasa nada ¿verdad?

Pero es más curioso aún porque en este blog ya se publicó otra reseña de mano de mi amigo Dagurasu, un colaborador ocasional. Las conclusiones son muy parecidas, pero me apetecía destacar algunos elementos ahora que la he visto, alrededor de año y medio después de su recomendación.

¿Qué es Sword Art Online?

Se trata de una serie de novelas ligeras (un termino curioso que merece cierto analisis propio, pero no ahora) publicadas desde el año 2009 por Reki Kawahara. En esta serie el autor nos lleva al 2022, donde un hombre, Kayaba Akihiko, ha desarrollado el NerveGear, un dispositivo de inmersión total en realidad virtual. Junto a este dispositivo la empresa ha lanzado el que será el MMORPG más esperado de todos los tiempos, uno que hace uso del NerveGear para llevar a los jugadores a vivir en primera persona la experiencia de juego. El día de su lanzamiento los diez mil jugadores de este (cifra exacta a causa de las copias limitadas puestas a la venta) descubren para su horror que Kayaba les ha privado de la opción de desconectar del juego, estando completamente atrapados en ese mundo virtual hasta que alguien supere los 100 niveles que componen Aincrad y derrote al final boss de la ultima mazmorra. Como última y espeluznante norma la muerte de un personaje en Aincrad supondrá la muerte de su cuerpo en el mundo real.

El protagonista de la historia es Kirito, un jugador que había tenido la “suerte” de ser beta tester antes del lanzamiento, acostumbrado a ser un solo player se mantiene alejado del resto de jugadores, pues por su condición suele despertar envidias y rencores, ganandose el apodo de beater (una contracción de beta tester y cheater). Kirito será de los primeros en asumir la realidad de la situación, eludiendo el caos inicial, y aprovechando su superior conocimiento de los niveles iniciales del juego para obtener niveles y equipo antes de que los recursos en las primeras zonas comiencen a escasear.

Esta es una breve sinopsis para la primera novela y que tambien es válida para la primera temporada del anime, que es donde me voy a centrar para la reseña, debido a que las novelas no están disponibles en español (aunque ya podemos obtenerlas en ingles) salvo por traducciones fan-made, algunas de ellas de calidad muy discutible.

El anime

La primera temporada del anime cuenta con 25 capitulos (y un extra edition que compila los sucesos de estos 25 capitulos y añade una historia nueva) que incluyen casi todos los eventos relatados en las cuatro primeras novelas, abarcando dos de los arcos argumentales de la saga, los llamados Aincrad y Fairy Dance.

Existe una segunda temporada con otros 25 capítulos, que abarca los arcos Phantom Bullet y Mother’s Rosario (y Calibur, una side story al margen de los arcos principales).

¿Y que tiene de bueno?

Esa es, como no, la pregunta clave. No voy a decir que SAO sea una historia original o sorprendente porque sería mentira. Sin quitarle mérito las historias de mundos virtuales que conllevan riesgos muy reales no comenzaron con esta serie. Sin ir más lejos Hack es un buen ejemplo de ello, Avalon, la pelicula de Mamoru Oshii, la propia Matrix que ya bebía de fuentes previas podría ser un buen referente para algunos de los elementos que trata SAO.

Pero la cuestión es que los gestiona muy bien. SAO crea historias alrededor de como las personas se adaptan a un mundo nuevo con crímenes y leyes nuevas o como se organizan socialmente. Elementos que me parecía necesario afrontar en un trasfondo como el que presenta esta serie. Las zonas seguras, los duelos, el sistema de comercio y recogida de recursos, la cocina… poco a poco sus habitantes van asumiendo el nuevo mundo que les ha tocado vivir. La psicología de estos rehenes de Aincrad abarca un amplio espectro y a mi entender es la parte más interesante de la serie. A medida que pasan los años (sí, años) en Aincrad la gente comienza a sentir que ese mundo que viven cada día es tan real como lo fue el anterior y al fin y al cabo, un mundo en el que solo tienes una vida y nadie vuelve de la muerte no debería resultarnos algo tan extraño y aterrador, ¿no es cierto?

En el segundo arco se muestran interesantes elementos de interacción social en un mundo con facciones enfrentadas entre sí, con territorios neutrales donde no puedes desconectar sin dejar expuesto a tu personaje y donde si mueres te verás transportado al territorio de tu especie, asumiendo además una penalización por muerte, cosa habitual en muchos juegos. Esto dibuja comportamientos políticos entre facciones bastante interesantes, aunque por desgracia no muy explorados en el anime.

La acción es interesante y muy épica, a lo largo de cada capítulo podremos ver como Kirito demuestra su talento marcial en impresionantes demostraciones, pero las luchas rara vez son muy extensas, y muchos niveles superados de Aincrad no se ven nunca. La historia no se centra en hacer luchar una y otra vez a los personajes, esto no es una suerte de Naruto con espadas, sino que va a los momentos clave donde la situación cambia a causa de algún descubrimiento o suceso.

Y por último, y creo que más importante, a pesar de algunos rasgos típicamente propios de cierta clase de anime, la relación de Kirito con Asuna es realmente interesante. A pesar de que he leido algunas acusaciones sobre el sexismo de la historia debo mencionar que en el primer arco de la historia Kirito es mucho más dependiente de Asuna que al contrario, no a un nivel de combate pero si a nivel emocional. Me gusto ver como a pesar de ser Kirito el héroe más visible de la historia el papel de Asuna no es simplemente el de su objeto de deseo sin más valor que esperar a ser rescatada por él. Esto cambia en el segundo arco donde el rol de Asuna es mucho más pasivo e incluso podría considerarse sexualizado, pero creo que responde puramente a una cuestión de la trama y de la situación en la que se ve involucrada. Incluso así su actitud y sus lineas de dialogo dibujan a un personaje con mucha más fuerza del que ese arco puede mostrar.

Kirito es épico cuando tiene que serlo. El lobo solitario que acaba siendo el mejor lider de un grupo no es un rol desconocido, pero Kirito lo ejerce con maestría, ejemplificando el valor y el sacrificio. Hace suyas las mejores cualidades del género humano en un mundo donde parecería que tienen menos importancia. Y eso es jodidamente épico.

¿Y de malo?

Bueno, ninguna obra es perfecta y me sobran algunos elementos de fanservice como el tetamen descomunal de Leafa (arco Fairy Dance) y Suguha en primer plano sin venir a cuento. Nunca podré decir nada en contra de personajes con pechos grandes, pero esos enfoques irrelevantes de escotes, traseros y escenas de ducha que no aportan nada creo que desvirtuan una obra que es estupenda de por si. Afortunadamente esos momentos me parecen muy escasos y sin gran incidencia.

El personaje de Asuna que comienza con mucha fuerza me parece un poco desvirtuado (por las circunstancias de la trama, es cierto) en el segundo arco, pero habrá que ver como continua esa progresión de cara las siguientes temporadas.

Esto quizás sea más personal pero me parece una pena lo poco que se aprovecha el sistema de habilidades y las reglas de un mundo virtual de cara a marcar diferencia con el mundo real. Aunque en varias ocasiones vemos que la habilidad de Detección de Kirito es muy alta y eso le ayuda a descubrir cosas ocultas a otros, o que dispone de algunas habilidades que otros ni conocen creo que ahondar un poco más en ese sistema de habilidades podría haber generado algunas historias más de mucho interés. No es un elemento ausente, pero sí poco aprovechado, con lo que no descarto que a largo plazo en otros arcos no esté más explotado. En el segundo arco, como mencione en las partes positivas, se explora la interacción social entre facciones, la pega es que se hace con poca profundidad.

Hay algunos elementos de inconsistencia que se deben, principalmente, a no haber incluido todos los sucesos de las novelas. No es especialmente grave, la verdad.

En resumen…

Mola. Bastante. La serie no se basa únicamente en un combate tras otro, lo cual me parece muy positivo porque demuestra que se puede hacer una buena serie con acción sin depender unicamente de alargar las luchas. La trama no es el colmo de la originalidad pero le permite abordar temas muy interesantes. La muerte, la percepción de la realidad, la confianza, la naturaleza humana… obviamente no tiene la profundidad que esos temas merecen pero no podemos olvidarnos que es solo un producto de entretenimiento. A su nivel hace todo lo que puede.

En la particular escala de trece puntos del blog esta primera temporada se lleva…