Acabo de terminar de ver Basic y he recordado por qué me gustan las partidas de Leyenda de los Cinco Anillos. A priori puede parecer que no hay mucha conexión entre ambos elementos pero hay bastantes puntos comunes como para entender esta afirmación cuando lleguemos al final del artículo. O eso espero. No va a ser largo, tranquilos,  es una opinión corta al hilo de este tipo de peliculas.

Si tomamos como ejemplo Basic, La hija del general o algo con más nivel como Algunos hombres buenos o cualquier otra representante de este género de investigaciones en entornos militares nos encontramos con un patrón obvio en todas ellas. Existe una estructura jerarquica, rígida y capaz de obstaculizar o incluso “eliminar” de escena a los protagonistas. Estos deben actuar en contra de un sistema que les impide hacerlo para desvelar la verdad, encontrar a los culpables y hacerles pagar a pesar de las consecuencias personales. Y este es el tipo de historias que adoro contar con L5A. Es obvio que el juego tiene espacio para historias distintas, militares, de magia negra, fantasmas, de venganza personal… pero mis favoritas tienen que ver con la investigación, el honor, la justicia y la verdad. Para mi el entorno de Rokugan es ideal para contar este tipo de historias.

Los personajes están atados por su lealtad a sus respectivos clanes y familias, por su deber al cargo que ejercen y por su honor a la verdad y lo correcto. Viven bajo un código estricto que solo favorece a aquellos capaces de retorcerlo e interpretarlo, cuando no violarlo manteniendo una apariencia de rectitud. Y aún así los personajes suelen tratar de hacer lo correcto, de superar esas trabas y llevar un poco de justicia a las victimas de las historias. Obviamente puede haber personajes que hagan lo contrario, y tambien me encanta jugar con ellos, creando tramas y ocultando sus actos más turbios, pero eso lo suelo dejar a discreción de los jugadores, mientras que mis historias de fondo buscan contar otras cosas.

En muchas ocasiones he visto criticar (en mi propia mesa de juego, de hecho) el entorno rígido e inflexible de Rokugan donde los personajes son obstaculizados por sus superiores todo el tiempo y no pueden dar un paso en falso o su honor se va al traste como algo que destruye las partidas o impide divertirse… cuando es precisamente eso lo que para mi lo convierte en algo interesante y apasionante. Puedo ser un héroe caótico bueno en cualquier entorno lleno de caos y anarquía donde hacer lo que quiera no tiene consecuencias en todos los juegos que quiera, pero en el Imperio Esmeralda, como en estas peliculas ambientadas en el ejercito, es donde encuentro un entorno donde hacer lo correcto a pesar de las consecuencias tiene mucho más valor, pues las consecuencias son claras, mensurables y en muchos casos pueden acabar con la gloria y reputación de los personajes por los suelos, incluso con su vida puesta a disposición de sus superiores. O como en los 47 ronin, con los personajes sacrificando su honor y a sus propias familias por hacer lo que es debido. (en su caso una justa venganza contra un castigo desmedido).

No digo, claro, que esto tenga que gustarle a todo el mundo, pero están en el juego por un motivo, para dar pie a ciertas historias, no para fastidiar a nadie.

Ah, y Rokugan tiene muchas pegas, a nivel de trasfondo y L5A a nivel de reglas, pero no creo que esa, precisamente, sea una de ellas, sino que se trata de un elemento de trasfondo característico e indispensable de las historias que L5A pretende contar.

Esta es solo una de las razones por las que me gusta este juego, pero el resto me las guardo de momento, total, tampoco es como si le importasen a nadie.