Una de las grandes figuras del rol, aparte del máster, es el jugador figurante. Ese jugador al que llamas porque tu compañero de instituto se ha echado novia, y el resto tienen problemas y no siempre pueden quedar, de modo que necesitáis otro para que os acompañe a matar orcos y ajustar números. Puede ser un amigo, un pariente, da igual la procedencia, en general lo llamáis para ajustar números y se le suele tratar como a tal.

En general la integración de alguien a un grupo siempre es algo complicada. El problema llega cuando después de ese periodo de integración básico el máster solo le habla para preguntarle que hace cuando les asalta un grupo de orcos. Y el resto de personajes tampoco se fija mucho en él. No tiene ningún gancho de trama y en general se pasa más de la mitad del tiempo sin hacer nada.

Ser figurante es lo peor que te puede pasar en una partida, porque es algo que no suele tener arreglo. Puedes comentarle amablemente al máster y a otro jugador que crees que se está metajugando debido a la confianza que se tiene entre la gente de la mesa ya que todos se conocen de hace tiempo y sus personajes están “heredando” estas relaciones obviando las del entorno de juego. Error. Ante algo así, aunque lo digas amablemente y dejes muy claro que estás seguro de que no se hace con maldad la respuesta del resto del grupo será una amable negativa, o un reproche en el que se dirá que es por envidia de sus grandes personajes que son así porque son jugadores experimentados.

Vamos a aclarar una cosa, el rol es interpretación de personajes pero el humor y los sentimientos de quien lo interpretan influyen notoriamente, un actor se pasa años ensayando, estudiando y trabajando para conseguir ser el personaje y aun así su personalidad siempre deja huella en lo que hace. Contando que una gran parte de jugadores no tiene ninguna formación en el campo de la interpretación me sorprende mucho que todo el mundo afirme de manera irrefutable que el personaje va solo y nada off influye en la partida porque es mentira. Se puede llegar a niveles de interpretación muy buenos pero, a lo mejor, cuando a ti te duele la cabeza el personaje hace una estupidez de la cual no tiene la culpa ya que a él no le duele nada.

Aunque en el rol pueda haber metajuego en general la idea es que todo el mundo sea consciente para evitar mezclar cosas. Como por ejemplo que el sanador te deje morir en combate porque la semana anterior discutisteis de futbol.

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Os recomiendo estar atentos a algunos síntomas.

– La integración de nuevos personajes. Esa es la clave para darte cuenta del nivel de complicidad que hay en el grupo. Si el personaje desconocido del jugador que lleva tres años en mesa a los cinco minutos está integrado en el grupo como uno más sin ningún lazo o motivo mientras que a ti te cuesta sesiones y sesiones que confíen en tu personaje (salvo que haya hecho algo para ello) es que eres figurante.

– Partidas con mucha gente, en general suele significar un par de protagonistas y muchos de adorno porque con el esfuerzo de dirigir partidas el máster no es capaz de llevar correctamente un grupo así de grande. En este caso menos es más.

– El trato en las muertes y las resurreciones destrangis. A ti siempre te matará un orco con un hacha enorme que hace mucho daño y que saca la tirada, pero igual hace dos sesiones al paladín le perdonaron el hechizo del nigromante que lo iba a desastrar. O muere pero su dios de repente le da una segunda oportunidad como a Gandalf. Puede ocurrir una vez en campaña pero si pasa dos o más veces es un mal síntoma, de nuevo, eres figurante.

– Personajes épicos en los que se centra la trama: Esto no necesita más explicación, todos los jugadores experimentados estamos hartos de ver personajes épicos sobre los que se centra la trama y donde el resto son mercenarios de llavero, es decir, colgando para hacer adorno.

Obviamente lo de las resurreciones si se pacta entre jugadores en plan de “Vamos a jugar todos con inmunidad de guión salvo en momentos clave de la trama. ” pues no pasa nada, el problema es la hipocresía y el doble rasero.

Ojo al dato, todas estas cosas siempre se escudaran en interpretación, que si el personaje del jugador veterano es afín, etc. En general recomiendo no hacer ningún caso a todas estas argumentaciones si tenéis suficientes pruebas y ejemplos de lo que ocurre. He visto que en partidas se han hecho burradas sin sentido con la interpretación por bandera.

¿Soluciones en este caso? Cambiar de grupo. En general la vía diplomática acabará en un enfrentamiento poco productivo ya que si el grupo ha hecho el pacto no escrito para jugar así y son felices el único damnificado eres tú, un agente externo que a nadie le importa.

Este artículo no intenta que dejéis de jugar. Solo es una guía para que aquellos que no estén teniendo una experiencia satisfactoria en el rol puedan identificar lo que ocurre. En estos casos es habitual que la mayor parte del grupo suela tachar de culpable al jugador nuevo ya que ellos con sus normas y sus cosas juegan bien y no comprenden como puede eso causar problemas.

Y como esto es un juego con miles de posibilidades y sería una pena que no se disfrutase de la experiencia por topar con un mal grupo.

¡No seas figurante! ¡Disfruta del rol!