dice-3Así, sin tapujos. Y cuando digo esto me refiero a esa regla de oro que dice algo así: “Puedes cambiar o ignorar cualquier regla de este manual si no se ajusta a tu estilo de juego“. Me parece una mierda infame. Un parrafo que habría que erradicar de cada juego publicado y por publicar, imaginado o por imaginar. Una frase, colocada en un manual por pura humildad o miedo a haberla cagado, y que está lastrando el diseño de juegos de rol desde su aparición. Y declarado mi odio eterno y seguro de que esto no va a traer nada bueno para mi en ninguna red social o comentario posterior, vamos a entrar en detalle de porque creo que esto es así. Probablemente antes de cambiar de parrafo o decir esto ya he perdido al 90% de los lectores que estarán inflamados y furibundos. Ok, vamos alla, citando a Ignatius, prefiero un pequeño grupo de radicales ^^

1. Es absolutamente innecesaria

No necesito el permiso de ningun autor para hacer lo que quiera en la intimidad de mi casa. El monopoly, uno de los juegos de mesa mas vendidos y populares se juega en cada casa con una reglas particulares distintas, y esto es por la vaguedad de las reglas oficiales con respecto a algunas circunstancias, no por el afan creativo de los jugadores. Es decir, tal como lo veo, es un hecho propiciado por un defecto del juego, no por la genialidad del mismo. La cuestión es… voy a cambiar lo que quiera sin el beneplacito por escrito de nadie. Su presencia en los manuales solo sirve para justificar las alteraciones más peregrinas, desequilibrantes y malpensadas, que solo tienen que agarrarse al clavo ardiendo de la “regla de oro” para justificarse.

2. Envía un mensaje negativo

El mensaje de que las reglas podrían ser malas, escasas, inapropiadas. Y no se trata de creer que las reglas son perfectas o geniales, pero si lo primero que alguien lee en un manual es que igual lo que lee no le gusta y tiene que cambiarlo estas condicionando cierta actitud con respecto a la lectura que le espera. Una actitud que no se propicia en otras aficiones lúdicas, por ejemplo, los juegos de mesa. ¿Por qué estos juegos no advierten de esto mismo en sus reglas? Al fin y al cabo, como se ha mencionado en el punto previo, tambien adolecen de huecos e su diseño, o directamente errores o grandes zonas en blanco. En mi entorno de jugadores de mesa no he visto nunca una comunidad que se jacte de alterar de base todos los juegos (y mucho menos sin haberlos probado siquiera, como he visto en el mundo rolero, que con una lectura breve ya tiene la decisión de alterarlo) y no digo que no existan las reglas caseras, que las hay, pero no tienen la eminencia ni la impunidad que tienen entre los roleros.

3. Generan confusión y división

No seran pocas las veces que he tenido que advertir en un foro o red social de que la información que se le daba a un jugador nuevo preguntando alguna duda sobre un sistema que lo que le estaban indicando no se correspondía con las reglas oficiales y recibido por respuesta cosas como “es que yo lo hago así y creo que es mejor”.La fragmentación de comunidades de un mismo juego yo la veo como algo negativo en el sentido de que se acaba discutiendo más sobre que reglas hemos cambiado que jugando juntos o haciendo crecer la comunidad. No hay nada de malo en aportar opciones y la multiplicidad es positiva a otros niveles, hacen crecer el juego en direcciones distintas, pero creo que habría que separar muy claramente lo que inventamos o añadimos del nucleo original de un juego.

4. Los autores no son como nosotros

Hace no mucho leí entre otros comentarios que los autores son personas normales, que en España se les tiene “endiosados” y que no son más listos y sus reglas no tienen que ser mejores que las de cualquier jugador que lea el manual (más o menos era la idea general, ni se quien lo dijo ni donde ni puedo citarlo exactamente, pero creo que se capta una idea que tiene más gente). Aparte de la obviedad (claro que son personas normales, ¿existen varios tipos de persona que yo desconozco?) me parece una generalización absurda. Quien sabe, quizás algun juego tiene a un equipo de superdotados detrás de él, pero no, no quería decir eso, bromeaba. Los autores no son como los jugadores de un juego en el sentido de que han trabajado en él desde una perspectiva única, han podido valorar y equilibrar varias cuestiones del mismo que no siempre se perciben a simple vista (como la interactuación de la experiencia con las habilidades a largo plazo, o como distintos tipos de capacidades sobrenaturales se relacionan). No se trata de que sean más ilstos o que sean dioses, es que muy probablemente le han dedicado más horas a examinar su juego de las que ha dedicado el jugador antes de decidir cambiar una regla (insisto, estoy cansado de ver a gente hacer esto tras una lectura superficial del mismo) y tienen una perspectiva única de como funciona el juego.Si el desarrollo ha sido hecho como debería (y no entiendo porque no debería ser así) ese juego ha pasado por una batería de pruebas ante jugadores que ya han podido trasladar al autor o autores esa perspectiva despejada y fresca de la que se carece en el diseño de un juego (donde el conocimiento tan privado del sistema vicia la relación con el mismo, algo que tambien sucede, por supuesto) y han podido limpiarse el paladar antes de publicar el juego y hacer los ajustes o grandes cambios necesarios.

Ultimamente veo que a la gente se le llena la boca hablando de la profesionalidad, lo profesional y la profesión, pero al parecer todos estos aspectos solo están limitados a aquellos que ilustran, editan o imprimen los juegos, pues aquellos que los escriben no son profesionales, son como nosotros. Asumimos que son unos mataos que han juntado cuatro letras por pura suerte, imagino, y que más allá de haber engañado a una editorial para que les edite el juego no tienen más capacidad o trabajo detrás de ellos de los que tiene cualquiera que tenga en su haber la laboriosa tarea de abrir el texto y leerlo. Creo que eso es mucho más español que lo otro, pues estamos plagados de gente que sabe como ganar copas del mundo de futbol, cuanto cemento hacía falta en una obra, como sacar al país de la crisis y que el fontanero les ha cobrado de más porque para cambiar una goma ya podía haberlo hecho ellos.

Un jugador puede hacer reglas magnificas, engrandecer un juego con ellas, o crear su propio juego completo si se lo propone, no digo que no, pero no puedo aceptar que cualquiera esté a la altura del autor del juego como creador de contenidos de base, sin más cualificación que “ser una persona normal”. No son pocos los directores de juego que se apoyan en esta “regla de oro” para “hackear” el sistema haciendo autenticos destrozos, sin preocuparse de la integridad del sistema que está manoseando.

¿Significa esto que los autores son una casta única y legendaria? Otra ridiculez que suele esgrimirse como defensa cuando se contradice la postura previa. Creo, honestamente, que cualquiera puede escribir un juego, o una novela, del mismo modo que creo que cualquiera puede aprender cualquier oficio o emprender cualquier tarea que se proponga. Con esfuerzo y dedicación cualquier persona puede hacer cualquier cosa, aunque no podemos negar que no todo el mundo esta igual de bien dotado para todas las tareas, y algunas les requeriran un esfuerzo mucho mayor. Creo que con la actitud, intención y ganas suficientes una persona puede superar a otros mejor dotados inicialmente pero más indolentes. No se trata de endiosar a nadie, sino de respetar el esfuerzo dedicado y asumir a estos autores la misma profesionalidad que esperamos de un electricista o fontanero, o del médico que visitamos cuando enfermamos, pero claro, la automedicación también está muy extendida. En definitiva, un profesional merece al menos el beneficio de la duda.

5. Propicia la falta de profesionalidad

Al fin y al cabo, como cualquiera va a cambiar y ajustar las reglas cuando lea el manual (¡es la regla de oro!) induce a pensar que crear un reglamento de juego es algo facil, algo que requiere poco esfuerzo y que cualquiera puede abordar en un rato que le quede libre.Que demonios, he jugado muchas partidas, estoy más que capacitado para crear reglas, lo llevo haciendo años. De nuevo, insisto, crear sistemas y reglas está al alcance de cualquiera, pero con la actitud y el esfuerzo adecuado.

6. Genera dinamicas negativas en la mesa de juego

Me he cansado de ver a pésimos directores de juego emplear su “potestad” para manipular las partidas para favorecer a sus buenos amigos y fastidiar a aquellos con los que han tenido algun problema. Esto, indudablemente, no es culpa del juego, y actitudes nocivas como esas van a salir por otra parte, pero de nuevo proporcionan un asidero “legal” a gente de tal catadura moral, para increpar y molestar durante lo que debería ser una experiencia de ocio divertida. No falta la gente que ha dejado esta afición por su contacto con directores de tal tipo que se han visto escudados por un parrafo cobarde al inicio de un manual.

7. Genera partidas irregulares y con una calidad mediocre

El hecho de alterar sobre la marcha las reglas produce experiencias de juego irregulares, las mismas situaciones pueden generar a lo largo del tiempo resultados muy distintos por estar aplicando ajustes al vuelo que no coinciden con los aplicados previamente, o que rompen por completo el equilibrio de juego. Estos cambios, reglas caseras, o exclusiones de elementos de juego pueden afectar, como se ha dicho en otros puntos, a elementos imprevistos del sistema. En definitiva, los jugadores no saben a que reglamento atenerse pues la “regla de oro” permite que este vaya cambiando sobre la marcha. Efectivamente de nuevo tratamos con el problema de malos directores de juego, amparados por una regla que dfe por sí no aporta nada positivo al juego, sino escudos para malos jugadores.

8. Justifica las trampas

Esto es una extensión de varios puntos previos, pero merece consideración propia. Justificar que el director de juego se salte las reglas me parece igual de trampa que si se las saltase un jugador. Todo el mundo está en la mesa para jugar y divertirse, al hacerlo asumimos ciertas normas y reglas que esperamos se cumplan si vamos a saltarnoslas deberiamos haber acordado otras distintas. Hay muchos juegos, sistemas y experiencias roleras diferentes, no hace falta hacer trampas, solo hace falta dar con la adecuada a nuestros gustos. Ah, por cierto, si todo el mundo esta informado y está de acuerdo no es trampa, el consenso de las reglas no requiere que estén impresas en el manual, en realidad, a eso alude esta regla de oro, no a darle carta blanca al DJ para tergiversar a su antojo. Pero este poder ha sido mucho más empleado para hacer el mal.

9. Se aprovecha de la grandeza del rol

Y esta es que puedes jugar al rol y divertirte por muy malas que sean las reglas. No importa lo desequilibrado que esté el juego por una manipulación torpe de sus sistemas, da igual si el director de juego aplica como le da la gana las reglas de iniciativa, o si el combate ha sido alterado y una maniobra es siempre claramente superior (como hacer salto atrás y patada en el street fighter) los juegos de rol puede salir adelante y ser divertidos a pesar de todo ello. Nos metemos en la piel de otra persona, vivimos historias imposibles, visitamos mundos maravillosos, los recorremos, los o los destruimos, somos capaces de lo peor y de lo mejor, todo alrededor de una mesa, patatas y refrescos. Esta experiencia puede ser empañada por un mal sistema o un sistema mal usado, pero tambien puede brillar los suficiente para quitarle importancia a esa mala praxis, de modo que gracias a esta grandeza inherente a la naturaleza de esta afición puede taparse que a nivel de reglas se hayan hecho malas manipulaciones.

10. La única regla de oro que deberiamos tener es otra

No digo nada nuevo si digo que la única y verdadera regla de un juego (de rol tambien) es divertirse. Esto ya lo ha dicho mucha gente y no podrían tener más razón. Esta es la autentica regla de oro, todos estamos aqui para divertirnos. Ya está. Para mi tener un buen set de reglas es parte básica de la diversión, pero incluso si no lo es para ti no creo que tener un permiso explicito para cagarte en el sistema sea algo que beneficie la diversión de la mesa.

 

Y por último… animo a todo el mundo a crear sus reglas, juegos, ambientaciones, ajustes y hackeos. Tantos como puedan. Y sobre todo, lo mejor que puedan. Es lo que cuenta, el esfuerzo, dedicación e interés que ponga alguien en su trabajo. No se trata de que los autores sean mejores que los jugadores, no se trata de creer que algo es mejor por ser publicado, se trata, tan solo, de valorar el esfuerzo y la obra de los demás, concediendo que algo puede estar bien hecho más allá de una primera impresión vaga que tengamos de él, que no se desvirtue el trabajo hecho por nadie bajando la cabeza antes de ofrecerlo, humillando el trabajo que tantas horas se habrá llevado con un parrafo lleno de cobardía e inseguridades antes de mostrarlo.

 

No soy especial. Nunca me he creido excepcional. Pero esto si lo es, lo que hago, mi trabajo.

(siempre me encantó como el Cho hizo suya esta cita de Seven)