diablo

Oh, vaya… no me refería a esto…

O no. Pero quedaba mucho más polémico titular así que hacer algo decente y explicar de que voy a escribir de verdad. Ey, que se yo, no estudie periodismo, pero parece ser que así es como hay que hacerlo.

En las últimas semanas he visto varias polémicas en las redes que frecuento en relación a las editoriales. Esto no es nuevo, por supuesto, cada cierto tiempo salta alguna puesto que son un elemento troncal de los juegos de rol en su concepción tradicional y siempre van a originar debates. Creo que los recientes brotes han tenido que vero con un desafío de preguntas roleras que incluia a las editoriales entre sus cuestiones (me imagino, solo he leido algunas respuestas sueltas o a algunas personas muy concretas de mis círculos) pero he decidido aprovechar el tema para mojarme y opinar de ello. Probablemente no debería pero tengo tendencia a decir lo que pienso aunque casi nunca merezca la pena y me salga más a cuenta pasar de largo del tema.

No voy a enumeras las críticas a las editoriales con las que no estoy de acuerdo, que son varias, puesto que no estoy aquí para hacer cambiar de opinión a nadie ni para rebatirles nada, pero es verdad que son esas respuestas las que me han animado a opinar sobre el tema. Así que sí, esto es culpa vuestra. Avergonzaos de obligarme a ello.

Las editoriales son… empresas. Ni más ni menos. Actuan (o deberían hacerlo) como lo haría cualquier empresa que espera ganar dinero con su trabajo. Ojo, no digo hacerse ricos, digo ganar dinero (puede parecer lo mismo pero que va, ni se acercan). Las aspiraciones concretas de cada cual ya son otra cosa, y cual debería ser la aspiración de beneficio de cada cual tampoco es cosa mía. Pero quiero señalar que no entiendo como puede ser negativo que alguien considere que se puede intentar hacer negocio con el rol, vivir de ello, o convertirlo en una forma de vida. Ver algo negativo en esto supongo que me llevaría a ver como negativo cualquier negocio con el que uno intente lucrarse.

Es cierto, por otro lado, que creo que existen modelos de negocio editorial obsoletos, que deben evolucionar con la técnica y los tiempos, que creo que hay prácticas que no son buenas para la afición y que no comparto todos los modelos editoriales existentes. Claro que no. Tampoco comparto todos los modelos de explotación agropecuaria, por si alguien se lo preguntaba. La cuestión es, por tanto, que no comparto ni entiendo la visión de las editoriales como algo pernicioso, del mismo modo que no creo que las discograficas sean perniciosas para la música. Son los modelos anticuados y mal enfocados los que pueden ser perniciosos.

Me da la impresión de que se intenta contraponer el hecho de querer vender juegos de rol con la posibilidad de crear material libre y gratuito, o echarles la culpa de que exista gente que no tiene acceso a juegos de rol y que no deberían pretender cobrar por su trabajo cuando no existe la menor contradicción entre un elemento u otro. Las editoriales no tienen que ser enemigos de los juegos gratuitos, y estos no deberían tener ningun problema con la exisencia de una empresa de juegos de rol tal como yo lo veo.

A veces tengo la impresión de que, al igual que sucede con otras formas de arte, se tiene la idea de que cobrar por ello prostituye de algún modo la expresión artística. Si bien no voy a entrar a debatirlo si que quiero señalar que esa forma de entender el arte me parece terriblemente peligrosa pues parece dar a entender que solo pueden crear algo autenticamente artístico aquellos que ya tienen la vida resuelta, que la creación es algo accesorio, algo adecuado para el tiempo libre cuando uno ya es autosuficiente y que querer ganarse la vida con ello le pone por debajo de los autenticos creadores. Me parece, por tanto, peligrosamente clasista. A este respecto ya he opinado otras veces y tampoco quiero incidir mucho más en ello. Creo que cualquiera debe tener la libertad y posibilidad de rentabilizar su trabajo, y cada cual es libre de comprar sus productos o no hacerlo. El mercado, y nosotros como parte de él, diremos lo que funciona y lo que no.

La cuestión es que quien de verdad quiera permanecer al margen de las editoriales y del rol como negocio no tiene ningún problema a día de hoy en hacerlo. Cada vez es más facil disponer de juegos gratuitos y de calidad, de formar redes de creación alternativas a las tradicionales y de asentar modelos nuevos, creativos o comerciales sin que unos sean amenaza para los otros. Pero la cuestión es que las editoriales no me parecen en absoluto una lacra o un peligro para los juegos de rol, y menos tal como están las cosas donde las pequeñas editoriales con puntos de vista muy variados están surgiendo para enriquecer el panorama y hacer que los modelos más anticuados se renueven.

Por cierto, no me cabe duda de que al leer esto algunos pensarán que opino de este modo por buenismo o por mis intereses personales, y tiene todo el derecho a hacerlo, claro está, pero sin duda tambien se dará cuenta de que si ese fuese el motivo lo más sensato habría sido abstenerme de opinar sobre el tema o dar una visión mucho más tradicional de la posición que ocupan las editoriales para ganarme el afecto de todas y cada una de ellas. En todo caso la gente es libre de creer lo que quiera y nada de lo que ponga aquí va a cambiar las opiniones que ya tengan de mi o del tema.