En el año 1107 tras años de preocupación por la falta de un heredero en la casa Hantei por fin el Imperio respiró tranquilo cuando Sotorii, el futuro emperador, nacio y Hantei XXXVIII tomó como esposa a la concubina Grulla que le dio la bendición de un hijo. Por desgracia tan solo tres años despues una misteriosa fiebre que ni los mejores shugenjas pudieron sanar le arrebataron a la que se había convertido en su querida esposa.

Durante un tiempo Hantei albergó la certeza de que su esposa había sido asesinada, y los recursos de las familias Imperiales se volcaron en descubrir lo sucedido pero nada arrojaba luz sobre lo que muchos ya aceptaban como una enfermedad desafortunada e inevitable. Han pasado cuatro años ya, es el año 1114 y la salud de Hantei XXXVIII preocupa a sus allegados y a todo el imperio.

La situación entre el León y la Grulla es muy tensa por disputas fronterizas que han ido creciendo desde lo anecdotico a lo insoportable. El Cangrejo lleva años solicitando que se ayude a reparar las secciones más dañadas de la Muralla con fondos imperiales y exige la atención que su labor merece mientras que los cortesanos del Escorpion y la Grulla desmerecen dicha labor para frustración de sus emisarios, mientras que en el norte los Unicornio siguen reclamando las viejas posesiones del Ki-Rin tanto a los León como al  Cangrejo.

El Dragón guarda un tenso silencio, como si estuviese expectante y el Fenix está teniendo serias disputas con el clan menor de la Mantis al que acusa de piratería en sus aguas, además las familias imperiales han anunciado que desean volver a instaurar la posición del Campeón de Jade haciendo que el Consejo Elemental se sienta especialmente despreciado.

Y aunque nadie lo dice todos temen que el Emperador pueda morir en cualquier momento, dejando como único heredero a un niño de siete años que nada podrá hacer para evitar convertirse en un títere del clan de su madre, la Grulla, o de las familias imperiales que controlan Otosan Uchi, pero que sin duda no harán otra cosa que luchar por el control del niño en lugar de estabilizar un Imperio que necesita más que nunca la figura de un Emperador volcado en dominar sus posesiones y no en vengar una afrenta imaginaria.

El emperador está enfermo, el otoño ha sido frío y nadie sabe que sucederá despues de las nieves…

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