Cosas que nunca me dije

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Este blog ya existía cuando comencé a moverme en la trastienda del mundo editorial hace unos cuantos años. Pero fue entonces cuando adoptó el nombre de “Trece Tigres” y comencé a emplear este sello en mis pequeñas creaciones roleras. Trece Tigres era un proyecto, una ilusión, que me había acompañado durante muchos años. Un universo de juego que ha ido mutando y creciendo en mis partidas, pero que nunca ha logrado cuajar por completo.

Confiaba en que a lo largo del tiempo mi proyecto se consolidaría y tomaría forma. Que el mundo de “Trece Tigres” iría saliendo a la luz y que quizás a alguien más llegaría a interesarle. Pero no ha sido así. Con el tiempo he dejado de jugar, de crear y de tener esperanza de que este universo tome forma. Las notas dispersas que conformaban su paisaje, las partidas sueltas, los sistemas de juego cambiantes no llegaron a ninguna parte. Así que en realidad Trece Tigres no significa nada. Es un nombre vacío, un cascarón muerto y hueco de lo que podría haber sido.

Ahora que este blog está tan muerto y vacío como esa idea explicar esto ha resultado mucho más sencillo. Más fácil de aceptar. No hay expectativas que cumplir, no hay nada que contar ni cuotas que cumplir. Pero hay un pequeño resquicio, una gota que se cuela por las resquebrajadas esquinas de mi voluntad. La misma que me pide eliminar hasta el último recuerdo de “Trece Tigres” y hacer como si nunca hubiera albergado esas esperanzas. Una gota que ha ablandado un poco la tierra y me ha obligado a creer que todavía puede salir algo buena de esas dos palabras.

Trece Tigres no significa nada. Pero podría.

Las historias siguen rondando, los fantasmas aún se agitan en el límite de mi campo de visión y se resisten a marcharse. A cualquier otro no le dirá nada la revuelta contra el Emperador orquestada por el Tigre de Nan, el festival de las luces y su conexión con los yôkai, las ruinas de los oni cobrando nueva vida o las luchas de los pequeños héroes en rincones remotos. Pero yo no logro sacármelos de la cabeza. He vuelto a escribir, me he obligado a ello porque es algo que me apasiona y ahora cada vez que me pongo a ello los vuelvo a ver a todos. La mayoría apenas tienen definición, pero otros son tan nítidos que es fácil ver su expresión desencantada. Les he decepcionado muchas veces. Puede que vuelva a hacerlo.

He tenido que reconocerme todo esto a mi mismo en primer lugar, mis errores, mis fracasos, mis abandonos. Parecía apropiado hacerlo público antes de volver a intentarlo. Una vez más, otra vez más.

Sea como sea, voy a intentarlo. La leyenda de los trece tigres se irá desvelando en este blog para que, al menos, yo pueda conocerla. Para que pueda saber como termina. Hay historias que merecen ser contadas y otras que, tan solo, necesitas contar. No estoy seguro de si esta pertenece a la primera categoría pero estoy seguro de que pertenece a la segunda.