4f506424_Bravely-Default-Flying-Fairy-Artwork-7Veo con inusitada frecuencia comentarios del siguiente estilo:

  • Quiero iniciar en el rol a unos amigos pero claro, no puedo ponerles nada complicado para que no se agobien.
  • Necesito un juego con pocas reglas para gente que no ha jugado nunca
  • Voy a hacer una aventura lineal y muy mascadita porque no han jugado nunca y no quiero asustarlos

A partir de ahí las variantes son infinitas pero el concepto de fondo es el mismo: una persona que empiece a jugar viene con miedo, incapaz de afrontar retos que nosotros, poderosos roleros, asumimos con normalidad y van a ser incapaces de comprender cualquier mecánica medianamente complicada que les pongamos delante de la cara. Poniendo por delante que no tengo nada en contra de los sistemas sencillos per se, pero este gesto de condescendencia me molestaría si se me aplicase cuando, por ejemplo, voy a jugar a algún juego de mesa con amigos. Si me pusieran uno delante y me dijeran cosas similares a las que he leido cuando la gente busca consejo para iniciar a otros en el rol del tipo “hemos escogido este porque es muy sencillito, no tienes muchas opciones que resolver y además yo te voy a ir diciendo que tienes que hacer cada turno” creo que llegaría a ofenderme.

No estoy seguro de por qué asumimos que alguien que no es rolero no puede comprender según que cosas, cuando muchos de los actuales jugadores comenzamos a jugar nadie adoptó, creo yo, esta actitud con nosotros. Al menos por mi parte nos arrojaron al mundo de juego con un personaje de nivel 1, en igualdad de condiciones y nos trataron como a uno más de los que ya jugaban. Mi primera partida fue al Señor de los Anillos, una sesión en solitario para explicarme como iba la cosa y me tocó llevar a un wose, montaraz o guerrero, no recuerdo ahora mismo, que acabó apalizado y masacrado en una tarde. Y me encantó. No por haber “perdido” o por haber caído en combate sino por la sensación de hacer lo que quería con el personaje, de vivir en primera persona las sensaciones y la libertad que transmitía el juego. La narración, la historia y la psicología de personaje vendría después  y no los descarto, pero si me hubieran ido guiando como en un librojuego no habría estado tan bien, si me hubieran dicho “tu no intentes entender el sistema, yo te digo que tienes que tirar” no habría disfrutado lo mismo. Sé que no todo el mundo tiene ese gusto por las mecánicas que yo tengo, a lo largo de los años he conocido a muchos jugadores que les importa poco como funciona el juego y si les dices que tirar en cada momento les va bien… pero no creo justo ni lógico quitarles la oportunidad de decidir por si mismo como quieren jugar.

Esa gente que, en nuestro buenismo, ponemos entre algodones para no herirles con las aristas de estos complejos y profundos juegos son en algunos casos ingenieros, doctores, diplomados, técnicos o simplemente gente con una capacidad mental equiparable a la que nosotros tenemos y teníamos cuando comenzamos a jugar siendo críos o adolescentes. Que no somos una especie superior, capacitada con excepcionales dones de comprensión, creo que es evidente… aunque molaría, sin duda.

Yo mismo he aconsejado algunas cosas para introducir jugadores, pero tiene más que ver con como nos conducimos con ellos… por ejemplo recomiendo tenerlos en el centro de la partida porque siendo gente nueva que llega a un grupo ya formado cabe la posibilidad de que sean dados de lado y tratados como personajes de segunda fila. Puede que solo estén una sesión, no estaban con nosotros desde el principio, no conocemos a su personaje… todo esto es cierto, pero si queremos que este juego les apasiones como a nosotros tenemos que intentar tratarles en igualdad, o no van a sentirse parte del juego. No se trata de comportarse de forma especial, se trata de conducirse con ellos como uno más, para lo bueno y lo malo. Donde yo mismo peco de condescendiente es cuando aconsejo no matarlos en esta primera sesión (siempre hablando de un jugador en un grupo ya formado, un grupo completo de novatos es ligeramente diferente, aunque mantengo la opinión). Es sencillo,  si muero en los primeros 45 minutos las siguientes tres horas de la tarde serán un horror. Siguiendo el paralelismo con juegos de mesa, entendería que para mi primer juego de mesa no escogieran uno donde puedo ser eliminado a mitad de partida y tenga que quedarme de brazos cruzados mirando como los demás juegan, pero no pasa nada si juego un juego donde al final pierdo (de hecho en los juegos de mesa suele ser normal que se pierda en los competitivos porque requieren dominar las mecánicas).

No se trata, por tanto, de que crea que no se puede asumir una muerte de personaje (eso depende de cada uno, pero ciertamente a algunos que he conocido eso les ha chafado la primera experiencia) pero si que creo que puede estropear la diversión de una tarde si para mi se convierte en un juego de 30 minutos donde luego solo puedo ver como los demás siguen divirtiéndose.

¿Se da esta actitud en todas las aficiones? Desde mi punto de vista veo algo similar en los videojuegos, una afición muy dada a los clasismos y el elitismo, donde es habitual categorizar de noob, casual, hardcore y muchas otros terminos e incluso ridiculizar a los menos experimentados… pero no es precisamente en estos elementos donde me gustaría que el rol se pareciese o envidiase a los videojuegos. En los juegos de mesa percibo mucho menos esta actitud, pero no se si se debe a mi entorno menos amplio de la afición o a que no está tan aquejado de estas actitudes.

Solo me queda decir que si tenéis que iniciar a un amigo o amigos a esta bonita afición os preguntéis en primer lugar como fue la vuestra, como os habría gustado que fuese y que esperáis que sienta cuando juegue. No se trata solo de mecánicas, sino de no darles tramas bobas o lineales, sencillas y evidentes o de llevarlos con una correa por el camino fijado… ¿nos emocionaría eso a nosotros como nos emocionó nuestra primera vez? En mi caso tengo muy clara la respuesta.