Esta es una ambientación para una serie de partidas ligeras que estoy preparando. Las partidas van a jugarse con el sistema OVA y la intención es que tengan una estructura episodica, de cara a que el variable numero de jugadores que puedo tener (de dos a seis en un caso extremo) tenga el menor impacto posible en la partida en sí y en la continuidad. Principalmente este artículo tiene como objetivo poner la ambientación al alcance de mis jugadores, a modo de introducción a la misma. Hay ideas mezcladas de varios animes, juegos y videojuegos (y algunas partidas previas). En ningún momento aspira a ser especialmente original o complejo, así que lo advierto para que nadie se haga ilusiones.


 

Hace 30 años el mundo cambió drasticamente. Solo que casi nadie se dio cuenta.

El mundo estaba inmerso en una miríada de conflictos armados, crisis económicas y revueltas internas provocando que las naciones se quebrasen y alzasen cada día. Pocos prestaron atención a los sucesos extraños que salpicaron el globo. ¿Quién podía esperar otra cosa cuando mucha gente tenía que buscar alimento entre los escombros, cuando tenían que salir cada día armados a luchar por su supervivencia?

Pero hace 30 años algo hizo su aparición en el mundo. Algunos postulan que no apareció sino que regresó. Fuese como fuese había algo nuevo, una nueva fuerza, energía o radiación permeandolo todo. A esta energía la llamamos Arjé. Es una fuerza primordial, una energía básica, un agente de cambio. Algunos creen que es el mismo origen de la vida en nuestro planeta. Pero eso solo se descubriría mucho despues, pues su detección estaba más allá de las capacidades tecnológicas disponibles. Lo que se descubrió fue su efecto en los niños.

Algunos, solo unos pocos, cambiaron. Muchos de estos cambios no eran visibles a simple vista, otros en cambio convirtieron a esos niños en poco menos que monstruos a ojos de sus propias familias. Muchos murieron a manos de quienes los descubrieron, muchos sucumbieron al pánico o a la locura. De esos pocos, casi ninguno sobrevivió al Cambio. Era algo demasiado nuevo, demasiado extraño. Nadie estaba preparado para aceptarlo o para comprenderlo. Fueron muy pocos, eso es, y en medio de aquella época convulsa lo sucedido apenas tuvo repercusión. Muchos sucesos ni siquiera llegaron a la prensa, muchos fueron descartados como engaños o simples hechos de guerra. Así, el Cambio, aquel que haría de nuestro mundo un lugar completamente distinto no fue más que una serie de extraños artículos en prensa y en la red que algunos fanáticos de la conspiración trataban de achacar a sus respectivos gobiernos.

Pero lo peor estaba por llegar. Desde el Cambio el número de niños afectados espontaneamente se mantuvo bajo, pero los niños comenzaron a nacer con estas capacidades. El número seguía siendo muy reducido, pero por escaso que fuera este porcentaje cada vez había más de ellos por todo el mundo. Sería cuestión de tiempo que el mundo lo descubriese a medida que la situación global se volvía más estable.

Entonces llegaron las Escuelas.

Alguien se había dado cuenta de lo que sucedía y había empezado a moverse. Durante cinco años habían estado diseñando un entorno aislado y seguro donde estos niños y adolescentes con extrañas capacidades pudieran crecer de forma segura, libres de los riesgos de desvelar sus capacidades ante la gente común y ser tratados como monstruos. Las Escuelas son centros donde estos niños pueden desarrollar sus capacidades, dominarlas y crecer entre gente igual que ellos.

Cuando se les exponía de este modo muy pocos rechazaban que sus hijos, muchos de los cuales les resultaban aterradores, fuese llevado a un lugar así.

Pero las escuelas hacían mucho más que permitir a estos niños Cambiados crecer sin ser juzgados. Alrededor de cinco años despues de sus primeras apariciones se descubrió que las Escuelas se habían ocupado de adiestrar y entrenar a estos muchachos con capacidades increibles como grupos de élite. Mercenarios expertos con capacidad para realizar tareas increibles para gobiernos o grupos que pudieran costearse sus elevados honorarios. Al fin y al cabo, las Escuelas eran infraestructuras tecnologicamente superiores, muy costosas de desarrollar, construir y mantener. ¿Quién podía esperar que se ocupasen de estos críos sin sacar algo a cambio?

Estas Escuelas actúan de forma independiente unas de otras, resulta dificil saber si forman parte de una gran estructura común o son creación de distintos grupos por todo el globo. Sea como sea, ofrecen servicios militares, de escolta, infiltración, extracción o incluso asesinato a organizaciones y gobiernos de todo el mundo. Cada uno de ellos tiene reglas o códigos morales muy distintos. Algunas de ellas están ligados a una nación por patriotismo mientras que otras no tienen más lealtad que la del dinero. Generalizar sobre las Escuelas no es mucho más seguro que hacerlo sobre cualquier nación o corporación.

Lo único que tienen en común es que su conocimiento sobre el Cambio les ha puesto en un lugar inmejorable para aprovecharse de estos escasos adolescentes para convertirlos en combatientes de una capacidad destructiva incomparable.

20 años después de sus primeras actividades como escuadrones de combate, muchos de los estudiantes de estas Escuelas (a los que cada Escuela llama con distintos nombres como Portadores, Marcados, Cambiados, Dotados, Evolucionados, Mejorados) no conocen otra forma de vida, y aquellos que han sobrevivido a veinte años de vida mercenaria acaban ocupando posiciones de mando en los escuadrones o como instructores de los nuevos reclutas.

Esta es la historia de uno de esos escuadrones, perteneciente a la Academia Matsuda, una Escuela situada en la Confederación de Kyoto, bajo el mando de la instructora Alana Dougall, una autentica leyenda entre los Cambiados.

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